LA CAPTURA DE ATAHUALPA POR PIZARRO Y EL MILLONARIO RESCATE. PERCY ZAPATA MENDO.


LA CAPTURA DE ATAHUALPA POR PIZARRO Y EL MILLONARIO RESCATE.

Terminada la contienda que sostuvo contra su hermano Huáscar, sobre el cual se erigió victorioso, Atahualpa se dirigió rápidamente hacia Cajamarca, donde lo esperaban los españoles a quienes quería conocer y que por las señas, le inducían a pensar que se trataba de Viracocha que había descendido de los cielos a felicitarle. Cuando Atahualpa se hallaba en Los baños del inca, a media legua de Cajamarca, Francisco Pizarro envió a Hernando de Soto con 20 jinetes y un intérprete hacia el inca para decirle que lo estaban esperando en Cajamarca. Ahí, Atahualpa sorprendió a la embajada española, ya que según cuentan, Atahualpa nunca se asustó de los caballos que se le acercaron tanto que soplaron en su cara, tampoco se inmutó cuando los españoles hicieron caracolear a sus cabalgaduras y uno de ellos, hizo que su montura se parase en dos pata e hiciera amago de aplastar a sus generales que escoltaban a los lados de las andas imperiales, no obstante estos guerreros de innumerables campañas bélicas ni pestañearon ante esa demostración de amedrentamiento. Atahualpa confirmó que iría a Cajamarca al día siguiente.

Toma de Cajamarca

Al día siguiente los españoles se escondieron en los principales edificios incas de la Plaza cajamarquina y esperaron ansiosos. Unas horas después vieron el fenomenal ingreso de Atahualpa, con un desfile de 30.000 hombres, que en realidad eran sus sirvientes y no se trataba de su ejército personal (su Guardia Personal, por sus funciones, jamás dejaban las armas en ningún momento; mas éste cuerpo de elite de seguridad no fue requerido porque no se temía a los españoles ni se sospechaban de una celada por parte de ellos). Al entrar a la plaza, el único español que le salió al encuentro fue el fraile Vicente de Valverde, quien a través del intérprete Felipillo - aunque otras fuentes dicen que fue Maritinillo o ambos - Valverde efectuó el Requerimiento, donde se le ordenó aceptar el cristianismo como religión verdadera y someterse a la autoridad del rey Carlos I de España y al papa Clemente VII. Acto seguido le entregó un misario y un anillo como regalo, Atahualpa al ver que carecían de significado para él los tiró al suelo; esta acción fue la señal para los españoles, quienes inmediatamente rompieron el silencio al disparar su artillería y fusiles. Los súbditos que cargaban el anda de Atahualpa fueron también matados sin piedad, cuando algunos caían eran reemplazados de inmediato, sus sirvientes morían por millares en su afán de evitar que su amo y señor cayera de las andas de oro. Al ver esta situación de la nula resistencia armada por parte de los incas, uno de los conquistadores intentó matar al inca con un cuchillo, pero Francisco Pizarro lo impidió atajándolo (inclusive se lastimó la mano al hacerlo) y ordenó que "nadie tocase al inca”. La matanza fue completa, más de 20.000 sirvientes incas murieron, y también fue asesinado el señor de Chincha, amigo íntimo de Atahualpa, quien cayó delante de su señor, al protegerle con su cuerpo inerme.

Prisión

Como resultado Atahualpa fue apresado en un palacio de Cajamarca; según Guamán Poma de Ayala estuvo sumergido en una época de depresión porque le quitaron a su coya (mujer), su riqueza y su reino. Cuenta que lloró, no comió mucho y dormía poco. En prisión Atahualpa organizó a espaldas de los españoles dos ejércitos, uno bajo el mando de Chalcuchímac para que fuese a Cajamarca a liberarlo y el otro bajo el mando de Quisquis para que tomase Cuzco y eliminara cualquier vestigio de Huáscar. Estando preso se hizo amigo de Pizarro, y le tuvo admiración a Hernando Pizarro, de quien dijo era un gran señor. También jugaba mucho a la "Taptana", un juego de mesa inca que algunos historiadores confundieron con el ajedrez. Según crónicas, aprendió castellano en veinte días

Muerte

En prisión, Atahualpa ofreció a cambio de su liberación llenar dos habitaciones de plata y una de oro "hasta donde alcanzara su mano", los españoles aceptaron y de inmediato se mandó la orden a todo el imperio inca de que enviasen la mayor cantidad posible de oro y plata hacia Cajamarca. De esta manera, los españoles recibieron el prometido tesoro, pero no cumplieron con liberar al inca por motivos de seguridad. El rescate, como lo entendieron los españoles, ascendió a 971,125 pesos de oro y 40,860.3 marcos de plata (sin contar el quinto real) y se reconoce como el rescate más alto pagado en la historia de la humanidad. Después de cumplir su parte los españoles lo sentenciaron a muerte por idolatría, fratricidio, poligamia, incesto y lo acusaron de ocultar un tesoro.

Se le concedieron las dos últimas opciones: ser bautizado como cristiano y luego ahorcado o ser quemado vivo. Al escoger la primera opción, fue bautizado con el nombre cristiano de Francisco. Se cree que Francisco Pizarro lloró su muerte. (Pedro Pizarro narra en su crónica: "yo vi llorar al Marqués").

Fue ejecutado el 26 de julio de 1533. La noticia de su muerte originó una gran anarquía, muchas etnias dominadas por los incas se sublevaron e intentaron recuperar su independencia.

Fue enterrado en la iglesia de Cajamarca pero unos días después su cadáver desapareció misteriosamente; probablemente sus súbditos lo rescataron para momificarlo y enterrarlo junto con sus antepasados

Tras su muerte, muchos incas partidarios de Huáscar (como Manco Inca) se unieron a los españoles para derrotar a Chalcuchimac, Quisquis y los demás partidarios de Atahualpa.

Cálculo aproximado del rescate al cambio actual (Enero del 2013)

Ofreció a este llenar la habitación en la cual se encontraba cautivo de oro y plata, relación 1:2, hasta la altura que alcanzara el dedo medio de su mano derecha, estando de pie.

Las dimensiones aproximadas de la habitación eran 6.00×6.00×2.30 metros, que fue la altura que alcanzó Atahualpa, lo que supone unos: 82.80 m3.  Pizarro recibiría más o menos 82 toneladas de Oro y 164 de Plata.

Pasado un tiempo, en el cual Atahualpa había pagado ya la mitad del rescate a Pizarro, se dio cuenta que lo traicionaría y al final de cuentas lo mataría al tener todo el oro y la plata en su poder.

Por ello el gobernante Inca ordenó esconder el resto del tesoro, lo que se convirtió en uno de los secretos y los enigmas jamás desvelados, nunca nadie encontró el resto del botín.

Los Incas encontraron este acto vergonzoso por parte de los conquistadores españoles, ya que la palabra dicha debía ser cumplida, y mientras que Atahualpa aportaba su oro y plata como parte del trato, Pizarro iba vaciando de noche lo que se llenaba de día. Lo que generó el choque entre dos civilizaciones, la indígena que llenaba y la occidental que vaciaba.

Es difícil por este motivo precisar cuánto pagó Atahualpa por su rescate.  Pero es uno de los rescates más caros jamás pagados que ronda los $ 1.285.760.000 de dólares (mil doscientos ochenta y cinco millones setecientos sesenta mil dólares).  Fueron varios meses de recaudación del metal en esa habitación, lo que da fe de la abundancia y fertilidad de la zona, y del poderío de Atahualpa, quien de todas formas fue ejecutado al ser acusado de traición y conspiración contra la Corona Española.  Escogió ser ahorcado después de bautizarse como cristiano

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