¿Es cierto que 200 españoles no podrían haber conquistado el imperio incaico?”


¿Es cierto que 200 españoles no podrían haber conquistado el imperio incaico?”


Cierto. El Tawantinsuyu se encontraba en una guerra civil entre los hermanos de padre: Tupiq Cusi Hualpa (Huáscar) y Atabalipa (Atahualpa) desde hacía 7 años, y los distintos pueblos del imperio decidieron su apoyo según su simpatía o beneficios que recibió previamente: Chinchaysuyu y Antisuyu en el norte y oriente, apoyaron decididamente a Cusi Hualpa, la región de Contisuyu se mantuvo expectante, en tanto que Collasuyu estaba por la autodeterminación e independencia.

Iniciada las hostilidades, el emperador Cusi Hualpa obtuvo unas victorias iniciales sobre su hermano Atabalipa, no obstante que éste contaba con una más que obvia ventaja desde un inicio, puesto había heredado el ejército imperial que su padre Wayna Qhapaq (Huayna Capac) había aglutinado en el norte durante el proceso de expansión, en la región que en la actualidad es el Ecuador, era éste un ejército profesional seleccionado de lo mejor de las cuatro regiones imperiales. Además, contaba con la dirección de los más grandes estrategas incaicos de aquel entonces: Quizquiz, Rumiñahui y Calcuchimac. Las debacles iniciales de Atabalipa se explican por la renuencia de los soldados profesionales de levantarse en contra de un hijo legítimo del dios Ti (Inti), Cusi Hualpa, lealtad que se esfumó cuando fueron testigos de la masacre que Atabalipa perpetró en contra de uno de sus propios poblados afines, asesinando a más de 60 mil civiles, centrándose mayormente en los niños a quienes se les degolló inmisericorde.

Reasumida la lealtad del ejército de su padre, Atabalipa emprende la campaña con sus más de 100 mil guerreros, derrotando los ejércitos de Cusi Hualpa en una serie de batallas, y repitiendo la masacre en todos los poblados que estaban a su alcance. Los señores Chimú y los de las regiones Antis (Chachapoyas) pelearon lo mejor que pudieron en inferioridad numérica, los refuerzos solicitados nunca llegaron porque Cusi Hualpa estaba desesperadamente tratando de convencer a las regiones del sur por ayuda, y que al no obtener algo efectivo, se abocó a la defensa del Cuzco. Atabalipa triunfante se dirigió a Cajamarca, a disfrutar de los baños termales mientras su ejército sometía uno tras otro cada señorío Chimú. Si los señoríos Chimú y Chachapoyas hubieran concentrado sus fuerzas, habrían reunido algo más de 80 mil soldados y hubiera sido muy probable que hubieran frenado al empuje de Atabalipa, pero la falta de dirección del novel gobernante cuzqueño le jugó en contra.

Derrotado Cusi Hualpa y posteriormente capturado, Atabalipa desplegó sus ejércitos en tres grandes grupos que distribuyó en los respectivos Suyus, mientras él se quedaba en la periferia de Cajamarca a la espera de la destrucción total de las familias reales cuzqueñas y del sometimiento del resto del Imperio. Atabalipa nunca olvidó a las poblaciones que apoyaron a su hermano, y lejos de mostrarse magnánimo, ordenó a su ejército personal las persiguiera y masacre a todas las que estuvieron a su alcance.

Mientras disfrutaba de su poder, Atabalipa se notició de la llegada de los españoles en los manglares de Tumbes, tres veces al día recibía noticias de los extranjeros por medio de sus correos humanos. Convencido que su autoridad era indiscutible al tener prisionero a su hermano, y con sus generales sometiendo al resto del imperio, se confió en demasía y esperó el momento oportuno de tratar a los ibéricos.

Lo que sus chaskis no le informaron, o quizás, lo hicieron, pero él igual lo minimizó, es que los barbudos soldados estaban siendo recibidos como libertadores por los pueblos que pasaban. Y lo que es más significativo, los pueblos que él creyó exterminados, reaparecieron de las espesuras de los bosques y montes, y brindaron apoyo logístico e incluso acompañaron con sus armas a los españoles.  Tal es así, que a la Plaza de Cajamarca llegó Pizarro con 6 mil de ellos, hombres de armas ansiosos de cobrarse la revancha de sus opresores Quiteños. El papel de este ejército auxiliar ha sido ignorado, pero jugaron un papel preponderante en la captura de Atabalipa.

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