LOS RUIDOS “FIN DEL MUNDO” Y LAS TROMPETAS DE JERICÓ EN CASA GRANDE

LOS RUIDOS “FIN DEL MUNDO” Y LAS TROMPETAS DE JERICÓ EN CASA GRANDE

Hace poco menos de cinco días tuve la oportunidad de departir una amena conversación con un par de periodistas de Contacto. Uno de ellos, mi amigo Julio Roncal, me refirió que el día jueves por la tarde se escucharon unos ruidos atronadores en el cielo, lo cual lógicamente, alarmó a parte de la población de este distrito, postulándose varias hipótesis: Mientras que unos atribuían el origen de esos ruidos como probables truenos, y por ende, preludio del fatídicamente esperado Fenómeno del Niño;  otros supusieron que eran ecos del reciente prodigio celeste de la Luna Roja; mas un reducido grupo creyó ver en esos atronadores sonidos como parte de los signos que están descritos en el Libro de Revelaciones (o Apocalipsis) y que eran un claro indicio del fin del mundo, e invocando a sus vecinos y demás feligresía a viva voz, les conminaron se arrepintieran de sus pecados y se aprestaran para ser juzgados, pues la llegada del fin del mundo hacía presencia. A las finales, dichos ruidos fueron producidos por la explosión sónica procedente de los aviones de combate de nuestro país y de la flota de Estados Unidos, que estaban haciendo ejercicios en nuestro mar, y que dada la cercanía y el número desplegado de unidades, produjo irremediablemente esos choques sónicos, noticia que Julio Roncal en su muro se encargó de dilucidar.

Bíblicamente las murallas de Jericó cayeron por efecto del sonido que produjeron  las siete trompetas de siete sacerdotes israelitas después de haber marchado alrededor de la ciudad por siete días, (http://www.monografias.com/trabajos95/caida-muros-jerico/caida-muros-jerico.shtml), y ello ocurrió en el 1240 antes de Cristo, aproximadamente. Igualmente de lo que se desprende de la Biblia, cuando se menciona a los castigos divinos, éstos fueron únicos y no se repitieron bajo las mismas circunstancias ni tiempos. Mal hablan quienes hacen referencia a “Las Trompetas de Jericó” en Casa Grande.

Otro asunto que se desprende de este episodio, es que existen algunas personas a las que les encanta mucho meter miedo en los corazones de demás, les hablan del fin del mundo como si pronto los cielos y la tierra nos fueran a destruir. Escuchan de guerras, accidentes, catástrofes de la naturaleza, plagas o ven algunos signos raros en el cielo, algo que ha ocurrido desde siempre y dicen simplemente que es el fin del mundo. En vez de dar un mensaje de esperanza, de amor, de solidaridad; en vez de animar, quieren verlos atrapados en el terror y el susto. Y lo peor de todo, es que estas personas fundan sus teorías en la Biblia. El mensaje de Jesucristo no es un mensaje de miedo, sino que es una “buena noticia” del Reino de Dios que se acerca a nosotros con amabilidad, paz, justicia y alegría de corazón.

Si quieren referirse exclusivamente sobre la Biblia, hablemos sobre ella. Para comenzar, las Escrituras nunca hablan del “fin del mundo”, sino del “fin de los tiempos”, como diciendo que este mundo no acabará del todo, sino que sería transformado en un “cielo nuevo y una tierra nueva” gracias a la Resurrección de Jesucristo.

¿Y cuándo sucederá esto?

“En cuanto al día y la hora, nadie lo sabe ni los mismos ángeles del cielo, ni siquiera el Hijo de Dios. Solamente el Padre lo sabe” (Mt. 24, 36 y Mc. 13, 32). Jesús no quiso dar la fecha, ni el día ni la hora. “A ustedes no les toca saber cuándo o en qué fecha el Padre va a hacer las cosas que solamente Él tiene autoridad para hacer” (Hch. 1, 1-7).

Con esto, Jesús amonesta enérgicamente la tendencia humana que todavía existe entre nosotros de fijar el día y el año del fin del mundo. Por supuesto que la fecha exacta tiene algo de excitante y llama siempre la atención; hasta es noticia en los diarios. Pero el fijarla es simplemente una mentira y un engaño, porque nadie la sabe. Jesús no quiso satisfacer nuestra curiosidad, sino que quiso comunicarnos algo mucho más profundo.


Leyendo la historia vemos que siempre hubo grupos religiosos que en todos los tiempos fijaron la fecha, el día y la hora, del fin de mundo, pero se equivocaron. Así pasó ya en el año 1.000, pasó también en el 2.000, pasó en el 2012 con lo del Calendario Maya. Algunos fanáticos predican que el fin del mundo está cerca. Pero esto no es así. 

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