JESÚS, CONSTANTINO Y LA IGLESIA

JESÚS, CONSTANTINO Y LA IGLESIA

Me tomé un tiempo para leer a algunas personas que haciendo válido uso de su “libre derecho a opinar”, comentaron con un aplomo que es digno de admirar, lo que ellos estiman como una verdad inobjetable: 1.- que Jesús no fundó ninguna iglesia y 2.- que fue el emperador Constantino quien dio origen a la Iglesia Católica, y por ende, ella se supeditó a sus caprichos y fue la fachada del paganismo, desvirtuando el mensaje de Jesús.

Soy igualmente “laico” como muchos afirmar serlo - y pareciera que con sólo mencionar esta palabra les bastara a aquellos que se jactan de serlo para rodearse de un halo de superioridad y raciocinio excepcional respecto a los demás, mas no se han tomado la molestia de buscar la definición sustantival de laico, y que no es más que una “persona que tiene una creencia religiosa pero que no lo ejerce en el ámbito clerical” -, pero ello no implica ni es un requisito para no creer en una fe religiosa. Y recurriendo igualmente a mi derecho a expresar mis opiniones contestaré a estas dos aseveraciones en base a lo que he aprendido a lo largo de mis cuatro décadas de vida, investigando desapasionadamente y contrastando distintos escritores y versiones, aparte claro está, que basta contar con un sentido lógico mínimo y no tendencioso.

Sobre que Jesús no fundó una iglesia

La primer aseveración lamentablemente lo han basado en el argumento de una cinta que hace un tiempo apareció en cartelera llamada ¨Estigma¨, la cual gira en torno a la oposición de la Iglesia de revelar el Evangelio de Tomás, el cual, de acuerdo a la cinta, contendría los dichos de Jesús, que es decir "la ipsisima verba Iesu" (las mismísimas palabras de Jesús). Esto, esencialmente es sólo producto de la fantasía del escritor, tanto como lo fue el “Código da Vinci”.

Y basta con recurrir a la Biblia para desvirtuar la primera falacia: Mateo 16, 18-19:

“Y yo te digo a ti que tú eres Pedro, y sobre esta piedra Yo edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Yo te daré las llaves del reino de los cielos, y cuanto atares sobre la tierra será atado en los cielos, y cuanto desatares sobre la tierra será desatado en los cielos”.

Sobre que el emperador romano Constantino “como hábil político que era”, fundó la Iglesia Católica.
Respecto a la segunda aseveración, voy a citar textualmente lo que afirman respecto a Constantino en relación a la Iglesia Católica y que procede de una misma fuente:

“Constantino (supuesto "cristiano convertido" en el año 313 d.c.) con esta su ´milagrosa conversión´ y en colaboración estrecha con el paganismo le dio a la ´iglesia cristiana´ categoría oficial. Gracias a esto -la iglesia- fue un cuerpo religioso reconocido en el imperio. Aspectos mediante los cuales podemos advertir claramente que su ´milagrosa conversión´ fue más una astuta maniobra política muy conveniente que un hecho espiritual. Siendo Constantino emperador debería ser reconocido como cabeza de la iglesia, de facto. Para esto convocó al primer concilio ecuménico (Concilio de Nicea, año 325)”.

Luego de haber estudiado un poco los acontecimientos, encontramos varios problemas en esta argumentación:

Primero: Constantino (272 dC – 337 dC) jamás oficializó a la Iglesia como religión oficial del imperio Romano. Fue el emperador Teodosio por medio del edicto de Tesalónica en el año 380 quien lo hizo.

Que en el reinado de Constantino se promulgara la LIBERTAD DE CULTO PARA TODAS LAS RELIGIONES no tiene porqué interpretarse como la paganización de la Iglesia. Un suceso similar ocurrió cuando Ciro (Rey de Persia) siendo pagano, otorgó libertad religiosa el pueblo judío por medio de un decreto y les permitió volver a Jerusalén luego de 70 años de Exilio (Esdras 1,2) y esto no hizo que el pueblo judío se paganizara.

Segundo: Lo siguiente que se plantea es que Constantino convocó el concilio de Nicea con la finalidad de ser reconocido como cabeza de la Iglesia “de facto”. Esto debe ser un lapsus mental.

El emperador Constantino ciertamente tenía interés especial en que el imperio se mantuviera en paz. No era grato para él ver como disputas entre cristianos y las otras religiones pudieran amenazar la unidad del imperio.

Estando como papa San Silvestre I, surge en ese entonces el arrianismo, movimiento que produjo la primera cisma que tuvo que afrontar la Iglesia tras salir de la clandestinidad y las persecuciones. Arrio era un sacerdote cristiano nacido aproximadamente en el año 256 y regía una de las más importantes iglesias de Alejandría. Planteó 318 ideas sobre la Trinidad que cuando comenzaron a ser conocidas se suscitaron interrogantes y críticas. Arrio expuso sus dudas acerca de la existencia de la Trinidad (Padre-Hijo-Espíritu Santo). En su opinión, todo el problema radicaba en la dificultad de explicar la unidad y la Trinidad de Dios y la relación de lo infinito y lo finito en la Creación. ¿Cómo pueden tres personas distintas existir en una esencia increada? se preguntaba Arrio. Que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo poseen plenamente, cada uno, una personalidad real, era inconcebible para Arrio. En consecuencia prefirió distanciar al Padre del Hijo. A sus ojos, Jesús (el Hijo) no fue más que ¡Una criatura!  Aunque afirmaba que era la primera y más perfecta de todas, pero que le distanciaba de Dios del mismo modo que lo finito es separado de lo infinito.

Esto implicaba que el Hijo (Jesús) no es idéntico al Padre (Dios), posee la naturaleza de los seres creados por él, aunque en grado superior puesto que el resto de criaturas le debían existencia. Arrio decía que Dios no siempre había sido Padre, y que el Hijo no había existido desde siempre.

El arrianismo cobró tanta fuerza que la Iglesia se inquietó. Arrio tuvo que comparecer ante un concilio en Alejandría, donde fue excomulgado y recurrió a Eusebio de Nicomedia,  quien le dio asilo y protección. Desde Nicomedia, Arrio y sus discípulos comenzaron a hacer rápidos progresos, sus discípulos se mezclaban con los demás fieles en las mismas Iglesias. Siendo Arrio bastante erudito y elocuente no tardó en hacerse popular entre el pueblo llano. En sus discursos les decía a las mujeres para negar la eternidad del Jesús: “¿Tenéis vosotras un hijo antes de haberle puesto en el mundo?”. Convocado por iniciativa de su protector Eusebio otro concilio en Nicomedia, éste le justificó a Arrio como defensor de la verdad. La polémica cobró tal virulencia que las diócesis de Oriente se vieron sumidas en la agitación.

En virtud de esta situación y en peligro la unidad de la Iglesia (nada conveniente para el emperador) Constantino convoca con el consentimiento del Papa San Silvestre I el concilio Ecuménico de Nicea en el año 325.

Antes de continuar quiero dejar sentado, que de hecho, no conozco una fuente histórica seria que afirme que Nicea fue convocado por Constantino para ser reconocido como cabeza de la Iglesia. Las afirmaciones que se dan en ciertos artículos citados y recitados deben ser una confusión o sesgo aparecido en algún articulete publicado en la Web.

Constantino no reclama para sí la supremacía sobre el concilio en cuestiones de fe, cosa que demuestra el análisis de los documentos imperiales de 325 a 335, y que prueban de modo concluyente que el emperador no influyó en el Credo de Nicea.

Haciendo un análisis de todo lo planteado, Nicea más que un concilio manipulado por el Emperador, se vuelve uno de los concilios más importantes de la historia del Cristianismo, donde se combate la idea que Cristo era simplemente una criatura, una “cosa”, como suelen interpretar hoy varios grupos religiosos…y otros que no lo son, a tal punto que hoy día que el arrianismo ha cobrado vida bajo diferentes nombres, pues dan la razón a las palabras de Arrio cuando se dirigía a las mujeres: ““¿Tenéis vosotras un hijo antes de haberle puesto en el mundo?”, o lo que es lo mismo, antes que nazca un niño, no es niño.

También se menciona que Constantino fue un Obispo, lo cual es un disparate. La historia nos muestra que Constantino fue bautizado en su lecho de muerte, y de hecho, si esto es así cabría preguntarse ¿Cómo le hizo Constantino para volverse obispo estando ya moribundo?

A continuación, les paso a detallar la relación ininterrumpida de todos los Papas, lo que le da continuidad a la Iglesia en sus más de dos milenios de creada, aun antes de la existencia de los emperadores Constantino y Teodosio.


Relación ininterrumpida de papas desde Pedro hasta el actual, Francisco, han habido 267 Papas. Puedes mirarlos de uno por uno:

1. San Pedro +67
2. San Lino 67-79
3. San Anacleto 79-90
4. San Clemente 90-99
5. San Evaristo 99-107
6. San Alejandro 107-115
7. San Sixto I 115-125
8. San Telésforo 125-136
9. San Higinio 136-140
10. San Pío I 140-155
11. San Aniceto 155-166
12. San Sotero 166-175
13. San Eleuterio 175-189
14. San Victor I 189-199
15. San Ceferino 199-217
16. San Calixto I, 217-222
17. San Urbano I, 222-230
18. San Ponciano, 230-235
19. San Antero, 235-236
20. San Fabián, 236-250
21. San Cornelio, 251-253
22. San Lucio I, 253-254
23. San Esteban I, 254-257
24. San Sixto II, 257-258
25. San Dionisio, 259-268
26. San Felix I, 269-274
27. San Eutiquiano, 275-283
28. San Cayo, 283-296
29. San Marcelino, 296-304
30. San Marcelo I, 307-308
31. San Eusebio, 308
32. San Melquiades, 310-314
33. San Silvestre, 314-335
34. San Marcos, 336
35. San Julio I, 337-352
36. San Liberio, 352-366
37. San Dámaso I, 366-384
38. San Ciricio, 384-398
39. San Anastasio I, 398-401
40. San Inocencio I, 401-417
41. San Zósimo, 417-418
42. San Bonifacio I, 418-422
43. San Celestino I, 422-431
44. San Sixto III, 432-440
45. San León I (Magno), 440-461
46. San Hilario, 461-468
47. San Simplicio, 468-483
48. San Felix II, 483-492
49. San Gelasio I, 492-496
50. San Anastasio II, 496-498
51. San Simmaco, 498-514
52. San Ormisdas, 514-523
53. San Juan I, 523-526
54. San Felix III, 526-530
55. San Bonifacio II, 530-532
56. San Juan II, 532-535
57. San Agapito, 535-536
58. San Silverio, 536-537
59. Vigilio, 537-555
60. Pelagio I, 556-560
61. Juan III, 560-573
62. Benedicto I, 574-5
63. Pelagio II, 578-590
64. San Gregorio I (Magno), 590-604
65. Sabiniano, 604-606
66. Bonifacio III, 607
67. San Bonifacio IV, 608-615
68. San Adeodato, 615-618
69. Bonifacio V, 619-625
70. Honorio I, 625-638
71. Severiano, 640
72. Juan IV, 640-642
73. Teodoro I, 642-649
74. San Martín I, 649-655
75. San Eugenio I, 655-657
76. San Bitalino, 657-672
77. Adeodato, 672-676
78. Domno, 676-678
79. San Agatón. 678-681
80. San León II, 681-683
81. San Benedicto II, 684-685
82. Juan V, 685-686
83. Canon, 686-687
84. San Sergio I, 687-701
85. San Juan VI, 701-705
86. San Juan VII, 705-707
87. San Sisinio, 708
88. Constantino I, 708-715
89. San Gregorio II, 715-731
90. San Gregorio III, 731-741
91. San Zacarías, 741-752
92. Esteban II, 752-757
93. San Pablo I, 757-767
94. Esteban III, 768-772
95. Adriano I, 772-795
96. León III, 795-816
97. Esteban IV, 816-817
98. San Pascual I, 817-824
99. Eugenio II, 824-827
100. Valentín, 827
101. Gregorio IV, 827-844
102. Sergio II, 844-847
103. San León IV, 847-855
104. Benedicto III, 855-858
105. Nicolás I, 858-867
106. Adriano II, 867-872
107. Juan VIII, 872-882
108. Mario I, 882-884
109. Adriano III, 884-885
110. Esteban V, 885-891
111. Formoso, 891-896
112. Bonifacio VI, 896
113. Esteban VI, 896-897
114. Romano, 897
115. Teodoro II, 897
116. Juan IX, 898-900
117. Benedicto IV, 900-903
118. León V, 903
119. Cristóbal, 903-904
120. Segio III, 904-911
121. Anastasio III, 911-913
122. Landón, 913-914
123. Juan X. 914-928
124. León VI, 928-929
125. Esteban VII, 929-931
126. Juan XI, 931-935
127. León VII, 935-939
128. Esteban VIII, 939-942
129. Marino II, 942-946
130. Agapito II, 946-955
131. Juan XII, 955-963
132. León VIII, 963-964
133. Benedicto V, 964
134. Juan XIII, 965-972
135. Benedicto VI, 973-974
136. Benedicto VII, 974-983
137. Juan XIV, 983-984
138. Bonifacio VIII, 984-985
139. Juan XV, 985-996
140. Gregorio V, 996-999
141. Silvestre II, 999-1003
142. Juan XVII, 1003
143. Juan XVIII, 1003-1009
144. Sergio IV, 1009-1012
145. Benedicto VIII, 1012-1024
146. Juan XIX, 1024-1032
147. Benedicto IX, 1032-1044
148. Silvestre III. 1045
149. Gregorio VI, 1045-1046
150. Clemente II, 1046-1047
151. Dámaso II, 1048
152. San León IX, 1048-1054
153. Víctor II, 1054-1057
154. Esteban IX, 1057-1058
155. Benedicto X, 1058-1059
156. Nicolás II, 1059-1061
157. Alejandro II, 1061-1073
158. San Gregorio VII, 1073-1085
159. Víctor III, 1086-1087
160. Urbano II, 1088-1099
161. Pascual II, 1099-1118
162. Gelasio II, 1118-1119
163. Calixto II, 1119-1124
164. Honorio II, 1124-1130
165. Inocencio II, 1130-1143
166. Celestino II, 1143-1144
167. Lucio, 1144-1145
168. Eugenio III, 1145-1153
169. Anastasio 1153-1154
170. Adriano IV, 1154-1159
171. Alejandro III, 1159-1181
172. Lucio III, 1181-1185
173. Urbano III, 1185-1187
174. Gregorio IX, 1187
175. Clemente III, 1187-1191
176. Celestino III, 1191-1198
177. Inocencio III, 1198-1216
178. Honorio III, 1216-1227
179. Gregorio X, 1227-1241
180. Celestino IV, 1241
181. Inocencio IV, 1243-1254
182. Alejandro IV, 1254-1261
183. Urbano IV, 1261-1264
184. Clemente IV, 1265-1268
185. San Gregorio XI, 1271-1276
186. Inocencio V, 1276
187. Adriano V, 1276
188. Juan XXI, 1276-1277
189. Nicolás III, 1277-1280
190. Martín V, 1281-1285
191. Honorio IV, 1285-1287
192. Nicolás IV, 1288-1292
193. San Celestino V, 1294
194. Bonifacio IV, 1294-1303
195. Benedicto XI, 1303-1304
196. Clemente V, 1305-1314
197. Juan XXII, 1316-1334
198. Benedicto XII, 1334-1342
199. Clemente VI, 1342-1352
200. Inocencio VI, 1352-1362
201. Urbano V, 1362-1370
202. Gregorio XII, 1370-1378
203. Urbano VI, 1378-1389
204. Bonifacio IX. 1389-1404
205. Inocencio VII, 1404-1046
206. Gregorio VIII, 1406-1415
207. Martín V, 1417-1431
208. Eugenio IV, 1431-1447
209. Nicolás V, 1447-1455
210. Calixto III, 1455-1458
211. Pío II, 1458-1464
212. Pablo II, 1464-1471
213. Sixto IV, 1471-1484
214. Inocencio VIII, 1484-1492
215. Alejandro VI, 1492-1503
216. Pío III, 1503
217. Julio II, 1503-1513
218. León X, 1513-1521
219. Adriano VI, 1522-1523
220. Clemente VII, 1523-1534
221. Pablo III, 1534-1549
222. Julio III, 1550-1555
223. Marcelo II, 1555
224. Pablo IV, 1555-1559
225. Pío IV, 1559-1565
226. San Pío V, 1566-1572
227. Gregorio XV, 1572-1585
228. Sixto V, 1585-1590
229. Urbano VII, 1590
230. Gregorio XV, 1590-1591
231. Inocencio IV, 1591
232. Clemente VIII, 1592-1605
233. León XI, 1605
234. Pablo V, 1605-1621
235. Gregorio XVI, 1621-1623
236. Urbano VIII, 1623-1644
237. Inocencio X, 1644-1655
238. Alejandro VII, 1655-1667
239. Clemente IX, 1667-1699
240. Clemente X, 1670-1676
241. Inocencio XI. 1676-1689
242. Alejandro VII, 1689-1691
243. Inocencio XII, 1691-1700
244. Clemente XI, 1700-1721
245. Inocencio XIII, 1721-1724
246. Benedicto XIII, 1724-1730
247. Clemente XII, 1730-1740
248. Benedicto XIV, 1740-1758
249. Clemente XIII, 1758-1769
250. Clemente XIV, 1769-1774
251. Pío VI, 1775-1799
252. Pío VII, 1800-1823
253. León XI, 1823-1829
254. Pío VIII, 1829-1830
255. Gregorio XVII, 1831-1846
256. Pío IX, 1846-1878
257. León XIII, 1878-1903
258. Pío X, 1903-1914
259. Benedicto XV, 1914-1922
260. Pío XI, 1922-1939
261. Pío XII, 1939-1958
262. Juan XXIII, 1958-1963
263. Pablo VI, 1963-1978
264. Juan Pablo I, 1978
265, Juan Pablo II, 1978-2005
266. Benedicto XVI, 2005 – 2013

267. Francisco, 2013…

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