¿EL ABORTO ES UN DERECHO LEGAL O UN ACTO PUNIBLE?. PERCY ZAPATA MENDO.
¿EL ABORTO ES UN DERECHO LEGAL O UN ACTO PUNIBLE?
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Grupos a favor del Aborto financiados por ONGs |
Hoy en día es arduo que una persona cambie de sentir sobre el
aborto. Las perspectivas están bastante enfrentadas, posiblemente porque se han
mezclado con las agendas políticas partidistas y de ciertos lobbies oenegeros.
El aborto no debería depender de pseudo mayorías
parlamentarias (pues nunca representan en sus ideales a quienes les eligieron),
como tampoco dependieron en su época las cuestiones como la tortura o la
esclavitud. Sería bueno, además, que el aborto estuviese fuera de las discusiones
político-partidistas como lo están las cuestiones de principio para los que hay
grandes coincidencias, como la protección de menores ante el comercio del sexo
o la violencia doméstica. Prueba de que un acuerdo es factible con diferentes
convicciones políticas es que hay personas creyentes, agnósticas, ateas y de
todas las tendencias políticas, que están rotundamente a favor de proteger
siempre al no nacido.
Y puede que al leer a continuación suene a paradójico con lo
que expuse previamente, pero la política es necesaria…pero para
institucionalizar un derecho fundamental como lo es a la vida y por eso el
pueblo debe exigir un cambio de enfoque ante el aborto. Muchos partidos están
cometiendo errores porque hacen caso omiso a lo que se sabe hoy desde la
ciencia sobre el no nacido, y sólo reciben artículos sueltos y definiciones
sesgadas de grupos que apoyan al aborto. Los políticos de derechas se muestran
tibios en su protección porque temen la presión mediática de la prensa que no
hace mucho apoyó al ya desenmascarado matrimonio gay en nuestro país –y cosa
tan rara, ellos apoyan al aborto, habiendo nacido- . Los de izquierdas recalcitrante
siguen abanderando el aborto libre como si fuera intrínseco a las libertades
personales, pero defienden con uñas y dientes los derechos de asesinos como
Abimael Guzmán y compañía y demás acólitos que siguen ahuyentando las
inversiones en nuestro Perú. Otros como el partido gobiernista, también
adolecen de falta de coherencia si atendemos a sus trayectorias históricas, que
a la postre, no es más que un conglomerado de micro partidos que velan sólo por
sus intereses y carecen de una ideología.
El partido acorde con los principios constitucionales debe
emprender ahora el camino de la defensa de la vida. Sería una prueba de
responsabilidad y sensibilidad hacia la justicia que merece el no nacido, que
decidieran liberarse de sus conveniencias políticas actuales e impidiesen, con
su voto independiente de los “jefes o jefa” de partidos, que la posible ley
prosperase.
Lo anterior es posible porque estamos hoy más capacitados
para conocer y entender ciertos hechos incuestionables:
1. Ante una gestación imprevista, la
mujer se siente agobiada, asustada y sola cuando no encuentra el apoyo deseado
ni de su familia ni del hombre que es padre del hijo o la hija que lleva en su
vientre. Puede ser menor de edad y/o no ser consciente de las alternativas que
existen frente al aborto ni de lo que para su vida supone abortar. Una
gestación no se borra con un aborto. Una decisión nunca es libre si no es
querida y adecuadamente informada.
2. Una vez producida la fecundación,
esa mujer tiene en su cuerpo a otro ser humano que está vivo. El único cambio
sustancial que sufrirá hasta morir será su crecimiento y desarrollo, y el modo
de nutrirse. La información científica actual, y las imágenes de la medicina,
deberían ser suficientes para que nadie afirmase que eso ‘no es vida’ o ‘no es
humano’.
3. Según estudios empíricos solventes,
muchas mujeres son conscientes de que está en juego la vida de su hijo/a pero
creen que deben elegir entre ‘su vida’ y ‘la del hijo/a’. La experiencia
muestra que, con el apoyo adecuado, muchas han sacado adelante su vida y la del
bebé, mediante la adopción o asumiendo plenamente esa maternidad inesperada. En
todos los países hay listas de espera de parejas idóneas que serían felices y
harían felices a esos niños si pudieran adoptarlos.
4. La salud sexual y reproductiva de
mujeres y varones debe protegerse desde la Salud Pública. ‘Salud sexual y
reproductiva’ significa, entre otras cuestiones, decidir cuándo y cómo
favorecer o evitar una gestación. Sin embargo, cuando ya hay gestación, no se
debería hablar de ‘derecho a la salud sexual y reproductiva’ para
‘interrumpirlo’ porque ahora está en juego el derecho a seguir viviendo de otro
ser humano. Es el ser más indefenso de la sociedad y debe ser protegido. ¿Qué
sentido tiene abortar aduciendo este derecho mientras se considera infanticidio
matar a un recién nacido que también es ‘producto’ de nuestra ‘salud
reproductiva’? Creo que en el sigo XXI tendríamos que ser capaces de más
imaginación y humanidad para solucionar un problema, donde están involucrados
tres seres humanos (el no nacido y sus padres biológicos), sin necesidad de
eliminar a uno de ellos.
5. La gestación imprevista es también
hijo del hombre que ha participado en la relación sexual que le ha hecho padre.
Son cosas que pasan, con o sin preservativos; a lo mejor esto no se explica
bien a los jóvenes. Quizá se debería contar de otra manera con los hombres para
esa decisión que hoy las mujeres están tomando solas o bajo su presión. También
puede sentirse presionada e indefensa frente al pensamiento único que dicta que
‘el problema se elimina abortando’. El hombre debería poder ejercer su
responsabilidad ante esta consecuencia directa de haber ejercido libremente su
‘salud sexual y reproductiva’. Es plenamente capaz de responder ante esa nueva
vida contribuyendo directa o indirectamente a su desarrollo o bien facilitando su
adopción. Una propuesta de ley, como la actual, lejos de ‘liberar’ a la mujer,
facilita que el hombre mire hacia otro lado y la deje sola, la abandone.
Además, existe una creciente evidencia científica que señala que quienes
abortan acaban con más problemas de salud mental que quien no aborta.
6. Contrariamente a su ‘legalización’,
la ‘despenalización’ del aborto significa que sigue siendo delictivo eliminar
la vida de un ser humano, pero sólo se intenta librar de una pena legal a la
mujer para quien una gestación fuera un grave conflicto personal. La
experiencia demuestra que esta despenalización ha sido poco eficaz para
proteger al no nacido porque la ley se ha utilizado para abortar con impunidad.
Los derechos inalienables, como el de seguir viviendo, deben ser mejor protegidos.
Es normal sentir compasión por alguien que roba porque necesita dar de comer a
su familia, pero la persona robada debe ser protegida. Si existe fraude ante
una ley, lo que procede es corregir ese fraude, actuando por ejemplo sobre
quienes se aprovechan para enriquecerse. Por otra parte, lo que pretende el ejecutivo
y sus mayorías parlamentarias y aliados-secuaces, es legalizar el aborto transformando este
delito en derecho, es decir, solucionar un fraude legalizando un delito.
7. Obviamente, la solución a este
problema también pasa por una buena prevención: una educación de la afectividad
y de la sexualidad que sistematice la información biológica científicamente
veraz con la formación de la afectividad y del carácter de los jóvenes. Se
trata de formar a personas capaces de asumir las posibles consecuencias de sus
actos y no de fomentar que sean rehenes de sus impulsos y deseos. Personas
capaces de amar y de servir al prójimo, con todo el valor que tienen como
personas sexuadas femeninas y masculinas.
El aborto es siempre un drama y no podemos seguir así. Los
partidos políticos tienen una gran responsabilidad. Urge superar la situación
actual que será contemplada en el futuro como una gran injusticia y
equivocación incomprensible, del mismo modo que contemplamos hoy con
perplejidad la legalización de la esclavitud años atrás.
¿Entiende este impresentable ministro que en un país con decenas de millones de personas que no llegan a fin de mes, que están siendo expulsadas de sus casas y enviadas a la miseria más absoluta lo último que necesitan estas familias es tener que atender de por vida y sin ningún tipo de ayuda a una persona con graves malformaciones?¿Es que su asquerosa religiosidad católica no entiende el sufrimiento tanto para el nacido como para su familia que va a generar año tras año y década tras década hasta que el siempre irascible diosecillo al que adora tenga a bien llevárselo al cielo (puesto que muy seguramente ya ha vivido en el infierno durante su terrenal vida)?
ResponderEliminarLa pena es que no podamos obligar a nuestro piadoso ministro a que él directamente cuidara año tras año cristianamente (pero eso sí con sus propias manos y su propio esfuerzo, sin ayuda de nadie) a todos estos pobres niños nacidos de su ignorante y fanática locura. Así seguramente, podría reflexionar sobre sus irrenunciables principios teniendo verdaderos elementos de juicio. http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2014/06/la-ley-de-ruiz-gallardon-sobre-la.html