BATALLA DE ARICA. PERCY ZAPATA MENDO.
BATALLA DE
ARICA
![]() |
Bolognesi y su Estado Mayor |
Dicen
que la historia la escriben los vencedores, y sobre los sucesos acaecidos en el
morro de Arica el 7 de junio de 1880, tanto más, dado el reducido número de
vencidos sobrevivientes que pudieran dar fe de ese acto épico.
No
obstante, se citarán textualmente algunas fuentes de la época, a poco de
culminado los sucesos que confluyeron en el holocausto de Bolognesi y de los
demás defensores peruanos en esa pequeña ciudad del sur del Perú, que se
constituyó en el último baluarte y que salvó el honor de las armas peruanas, y
que nos darán siquiera, una idea somera de la valía y sacrificio al que
llegaron.
Después
de la batalla del Alto de la Alianza (Tacna, 26 de mayo de 1880), la guarnición
de 1,600 milicianos comandados por el coronel en retiro Francisco Bolognesi no
tuvo tiempo de fortificar la plaza. Tanto así, que el mismo defensor sabía que
las divisiones chilenas rebasaría las defensas en menos de media hora.
La
tragedia de Arica estriba en que muy pocos tenían que cubrir sus cuerpos con
parapetos a medio elaborar, en tanto que otros sectores se confiaban al minado
ineficiente para estorbar del avance enemigo. Minas que nunca estallaron, o
porque estaban las conexiones mal instaladas o lo que es probable, que hayan
muerto en un primer momento los encargados de activarlas.
La
Defensa de Arica fastidia a los historiadores chilenos y tratan lógicamente de
quitarle quilates al hecho, tal es así, que refieren:
“El coronel Bolognesi disponía de 1.819
hombres y la tripulación del blindado Manco Cápac, pero dominaba una posición
virtualmente infranqueable. El Morro es accesible sólo por el norte, y esa
entrada estaba defendida por baterías de artillería dotadas de cañones de 250
libras, las que ocupaban las posiciones denominadas Santa Rosa, San José y Dos
de Mayo. En el plano, inmediatamente bajo el Morro y en dirección sur y
sudeste, se ubicaban los fuertes Cerro Gordo, Este y Ciudadela, cuyas baterías
hacían un total de 17 cañones, con amplio campo de tiro. Entre las baterías del
norte y los fuertes del sur, se extendía una trinchera de tres kilómetros, en
una línea oblicua de dirección este y sur. Todas estas posiciones estaban
circundadas y protegidas por campos de minas. La disposición de la defensa se
completaba con las baterías del blindado Manco Cápac, surto en la bahía de
Arica, cuya presencia neutralizaba el apoyo que pudieran prestar las unidades
de la Armada chilena.
… Las cifras peruanas se calculan en
unas 1900 bajas, entre ellos el valeroso coronel Bolognesi, y 1.328
prisioneros”… ¡¿?!
¿Cómo
es posible? Al inicio admiten y con precisión, que Bolognesi contaba con 1819
efectivos, y al final, en el recuento tras la batalla, refieren que las fuerzas
peruanas tuvieron 1900 bajas y 1328 prisioneros, sumados, dan: ¡3228! ¡De 1819
pasan milagrosamente a 3228 defensores peruanos!
Ahora
veremos los datos proporcionados por la parte peruana, tomado de “Infantes de La Patria”, anuario 1991,
un trabajo de don Galvarino Montaldo D.:
Bajas peruanas. Datos tomados de los
distintos partes.
Fuerte Ciudadela. Combate entre las
06:00 y las 07:00 horas.
Batallón
Granaderos de Tacna: 248 efectivos
Batallón
Cazadores de Piérola: 143 efectivos
Artilleros:
60 efectivos
Total:
451 efectivos
Murieron: 441 soldados
Prisioneros: 10 sobrevivientes, heridos
en su mayoría.
Fuerte del Este. Combate entre las 06:00
y las 06:20 horas.
Comandancia
7ª división: 4 efectivos
Batallón
Artesanos de Tacna: 387 efectivos
Artilleros:
57 efectivos
Total:
448 efectivos
Murieron: 70 efectivos
Al Morro Gordo: se dirigen 378 soldados.
Reductos entre el Fuerte del Este y el
Morro Gordo inclusive. 06:20 a 06:40 horas.
Soldados
retirados del Fuerte del Este: 378 efectivos
Murieron: 77 efectivos
Al Fuerte del Morro: 301 se dirigen a
reforzar el último baluarte.
Una
compañía (Martínez) de los Cazadores de Piérola fue enviada al Morro Gordo a
eso de las 06:10, pero se replegó a las 06:40. A esa hora llegan al Morro los
134 de la 8ª división.
Faldeos norte del Morro. Entre las 06:30
y las 07:00 horas.
8ª
división: 589 efectivos
Murieron: 50 efectivos
Subieron: 134 efectivos
Rechazados hacia la ciudad: 405
soldados.
Ciudad de Arica.
Artilleros
de los fuertes del norte: 96 efectivos
Del
Batallón Artesanos de Tacna: 39 efectivos
Dependencias
(incl. capitanía de Puerto): 150 efectivos
De
la 8ª div. (Rechazados de faldeos del Morro): 405 efectivos
Total:
690 efectivos
Murieron: 51 efectivos
Prisioneros: 639 (entre 150 y 200
heridos)
En el ataque final el Fuerte del Morro
contaba con:
Artilleros:
187 efectivos
Cía.
Martínez del Cazadores de Piérola: 80 efectivos
Del
Fuerte del Este y Morro Gordo: 301 efectivos
De
la 8ª división: 134 efectivos
Jefaturas:
15 efectivos
Total:
717 efectivos
Murieron: 157 efectivos
Prisioneros: 560 (450 de los cuales,
estaban heridos)
En
el sector norte. Los fuertes del norte contaban con 96 artilleros y la 8ª
división, fuerte de 589 hombres. Pero éstos fueron retirados un poco antes de
comenzar el combate.
Lo
que nos da, para las fuerzas peruanas en Arica, el siguiente total de bajas:
Muertos: 846
Heridos: Entre 450 y 600
Los
muertos peruanos en la Batalla de Arica osciló alrededor del 62% del total de
efectivos. Las cifras que siguen a continuación, muestran que no hay en la
historia de las guerras del mundo, en lo porcentual, un sacrificio mayor:
·
Batalla de Wagram:
38% muertos
·
Batalla de
Waterloo: 24% muertos y lisiados
·
Batalla de
Gravelotte: 8% muertos
Hay
que agregar asimismo que en la Batalla de Arica, del efectivo total de los
batallones "Granaderos de Tacna" y "Cazadores de Piérola"
fueron muertos casi todos. Todos los sobrevivientes fueron tomados prisioneros
(aunque es posible que unos pocos hayan escapado).
Otra
cuestión es el mito de los famosos 55 minutos que les llevó a sus fuerzas en
tomar el morro. Veamos lo que está escrito en el común denominador de sus
referencias:
“El
día 7 de junio, la lucha se inició por el sector de las baterías peruanas del
Este a las 5:30 de la mañana, cuando aún todo estaba en oscuridad… y tras un
ataque avasallador, que causó elevado número de bajas en ambos bandos, los
fuertes Este y Ciudadela cayeron en poder de las fuerzas atacantes, los
regimientos 4º y 3º de Línea, respectivamente, cuyos efectivos combatieron con
singular bravura.
Aunque
el plan inicial preveía la concentración de fuerzas con el Regimiento Buin, los
soldados de los regimientos 3º y 4º de Línea, enardecidos por la rápida
victoria, emprendieron por propia iniciativa el asalto al bastión más poderoso
y mejor defendido de las fuerzas peruanas, denominado Cerro Gordo, en la cima
del Morro.
Finalmente,
el 4. º de línea tomó el morro, donde murió su comandante, el teniente coronel
Juan José San Martín, a las 8:59 y se mandó izar la bandera chilena, por el
capitán del 4. º de línea, Ricardo Silva Arriagada, quien además ordenó detener
la matanza hacia los rendidos.
La plaza fuerte de Arica, último
baluarte peruano, con su morro colosal y sus minas de dinamita, sus baterías
flotantes y todo el material del ferrocarril cayeron, como Tacna, en nuestro
poder, después de una reñidísima refriega en que la guarnición, compuesta de
más de dos mil hombres [...] la división del coronel Bolognesi se decidió a
sucumbir antes que rendirse.
Soldado chileno Alberto del Solar.
Diario de campaña. 1886.
La
historia registra actos de valor y heroísmo entre atacantes y defensores, pero
el hecho es que tras 55 minutos de encarnizado combate cuerpo a cuerpo, en el
que descollaron el corvo y la bayoneta, la bandera chilena flameaba en el tope
del Morro. La ruta hacia Lima quedaba despejada.”
A
ver, saquemos las cuentas: si el ataque inició a las 5: 30 de la mañana, para
finalmente concluir a las 8:59 am de ese mismo día, son 3 horas con 29
minutos…¿De dónde sacaron los famosos “55 minutos” que sólo les llevó a las
heroicas fuerzas chilenas, en tomar el morro? ¿Fueron 55 minutos como están en
sus referencias, o los 209 minutos (3 horas 29 minutos) que sale de tomar a las
bien establecidas horas de inicio y final de la batalla?
El
problema con Chile en la guerra del pacifico es su casi carencia de héroes. De
ahí que exalten la figura de Arturo Pratt hasta el extremo de calificar de
epopeyica su respetable muerte en combate. Después de él no hay más a pesar de
ser los triunfadores del sangriento conflicto. Creemos pertinente dar algunas
noticias acerca del coronel Pedro Lagos, en la batalla de Arica. Baquedano, que
conocía las fieras propensiones de este jefe, no vaciló en confiarle el comando
de las tropas que expedicionaron sobre Arica. No encontró tampoco entre sus
capitanes otro más capacitado para enfrentarlo a Bolognesi. Elección
desacertada; porque, dados los antecedentes militares de Lagos por las masacres
que realizó con las poblaciones araucanas en su país, era el menos digno para
medir sus armas con las de aquel viejo soldado, sin tacha y sin miedo. La orden
o consigna de “Hoy no hay prisioneros”, delata el alma sanguinaria de su autor,
tanto que su gobierno desaprobó el inhumano proceder de Lagos en el combate de
Arica, porque exhibió a Chile, ante el mundo civilizado, como país en pugna con
los usos de las guerras modernas. Tal vez por esta causa no figura en la historia
de su patria con los relieves salientes de otros jefes que actuaron al par que
él, aunque en segundo término, en la guerra del Pacífico.
Vicuña
Mackenna (1880, 1135), refiriéndose a la masacre que recordamos, dice:
“Han llamado los vencidos de Arica “Lago
de sangre” al ilustre (¡!) captor de esa plaza, por lo que allí aconteciera a
la mañana siguiente…”
Y
otro escritor chileno –Molinare– describe así la matanza en el Ciudadela:
“Fue tal y tan espantosa aquella
represalia (?), que el vasto e inmenso recinto del Ciudadela se convirtió en
humeante poza, charco horrible de sangre humana; y tanto subió el nivel de
aquel lago que el caballo del general en jefe, don Manuel Baquedano, cuando más
tarde penetró en aquel mudo y desolado lugar, se perdió en la sangre peruana,
hasta los mismos nudillos”.
“Baquedano, tranquilo, salió del fuerte
diciendo: ¡Bravo, ahí regimiento 3º, bravo!”
Algunos
podrán argüir que Bolognesi y su oficialidad se sacrificaron en un amago de
valor egoísta, dada la edad avanzada que ostentaban la mayoría de ellos, no
obstante, este argumento se encuentra lejos de la verdad, puesto que el
compromiso de sacrificio de los defensores fue una opción, mas no una
imposición, y para reforzar este argumento, se puede citar a la postura en pro
de la rendición del coronel Agustín Belaunde, jefe del Batallón “Cazadores de
Piérola”, quien en el consejo de guerra fundó su voto a favor de la
capitulación, arguyendo que, habiéndose perdido toda esperanza de auxilio, sea
de Leyva o de Montero, era infantil creer que las escasas tropas de que se
disponía fueran capaces de contener el empuje de las legiones invasoras; que “no era de
acción de cobardes capitular ante enemigo 3 o 4 veces
superior en número, haciendo antes tabla rasa de Arica
y sus fortificaciones; finalmente, que no hacerlo así, era
sacrificar a sabiendas tanta juventud en flor; era llevarla al matadero” (textual). Pero, Belaúnde no paró ahí; al saber que
por cuestiones de orden disciplinario se había decretado su arresto a bordo del
monitor “Manco Cápac”,
no esperó la notificación del caso: escapó en
circunstancias que el enemigo se aprestaba a marchar de Tacna a Arica. Cuando
el oficial encargado de notificarle el arresto se constituyó en el campamento
del Batallón Cazadores
de Piérola, Belaúnde
ya había cumplido su acto vil; hacía
rato que se hallaba en huida, camino de Arequipa, dándose
trazas para no caer en poder del enemigo, que a la sazón
merodeaba por los alrededores de Arica. Esto sucedía
el 1ro de junio, seis días antes del altruismo de Bolognesi. Cuando Belaúnde
huía del teatro de operaciones, a esconderse en vergonzosa acción, la justicia
estuvo a punto de caer inexorable sobre él, pues se encontró en el camino a
Tarata con el prefecto de Tacna, doctor Pedro Alejandrino del Solar, que se
dirigía a Arequipa, después de la derrota del Campo del “Alto de la Alianza”. Belaúnde
no pudo encubrir la contrariedad y el temor que experimentó por tan inesperado
encuentro. Y como no podía justificar su presencia en ese sitio, ni dar
noticias concretas de la guarnición de Arica, hizo sospechar que había
desertado de las filas de Bolognesi; por lo que el Dr. Solar lo redujo a
prisión, salvando milagrosamente de ser fusilado por no haberse encontrado en
esos momentos oficiales de alta graduación para formar Consejo de Guerra.
Referencias
1.
Centro de
Estudios Histórico Militares del Perú, Lima, Perú
2.
Fuente de la
carta de Elmore: Gerardo Vargas Hurtado. 1921. La batalla de Arica. 7 de junio
de 1880. Lima: Imprenta Americana, página 108.
3.
Lynch, Patricio.
1882. Memoria que el Contra-Almirante D. Patricio Lynch, Jeneral en Jefe del
Ejército de Operaciones en el Norte del Perú presenta al Supremo Gobierno de
Chile. Lima: Imprenta Calle Húsares de Junín Núm. 255.
4.
Molinare,
Nicanor. 1911. Asalto y toma de Arica: 7 de junio de 1880. Santiago de Chile:
El Diario Ilustrado.
5.
Universidad de
Chile. 1881. Anales de la Universidad de Chile. Año de 1881. Agosto de 1881.
Tomo LIX. Santiago de Chile: Imprenta Nacional.
6.
Varas, José
Antonio, ed. 1884. Recopilación de leyes, órdenes y decretos supremos
concernientes al ejército, desde enero de 1878 a fin de 1883. Tomo VI. Santiago
de Chile: Imprenta de R. Varela.
7.
Vicuña Mackenna,
Benjamín. 1881. Historia de la Campaña de Tacna y Arica 1879-1880. 2da. ed.
Santiago de Chile: Rafael Jover Editor.
8.
Vargas Hurtado,
Gerardo. 1921. La batalla de Arica. 7 de junio de 1880. Lima: Imprenta
Americana.
9.
Espinosa, Manuel
I. (1980). «Parte oficial de la Comandancia de la batería del Morro».
Recopilación de Partes y Documentos de la Guerra del Pacífico. p 212-214.
10.
Testimonio del
sargento peruano Dionisio Vildoso sobre la toma de Arica
11.
Ekdahl, Wilhelm. 1919. Historia Militar de la
Guerra del Pacífico entre Chile, Perú i Bolivia (1879-1883). Tomo II, cap. XXII
13.
Galvarino Montaldo D. “Infantes de La Patria”,
anuario 1991.
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